viernes, 7 de noviembre de 2008

Editorial


Rinden homenaje a Juan Camilo Mouriño en diferentes partes del país. Después de que el pasado martes se desplomara el avión en el que viajaba el Secretario de Gobernación, en el cual éste y otras personas perdieron la vida.
La aeronave XCVMC, tipo Learjet 25 de la Secretaría de Gobernación que viajaba desde San Luís se desplomó, en plena ciudad dejando calcinadas a personas que transitaban por esas calles, heridos y a muchas personas sorprendidas por la magnitud del accidente y por la importancia que tenían las personas que viajaban en esta nave.
Viajaban junto a Mouriño el Asesor Presidencial para temas de seguridad, José Luis Vasconcelos quien fue el encargado de combatir el narcotráfico durante varios años
Hasta ahora las cifras dicen que las nueve personas que viajaban en el avión fallecieron, cinco más que en ese momento transitaban por el lugar, además de los 40 heridos que igual por mala suerte se encontraban en el lugar de los hechos.
Aunque se ha manejado como un accidente, testigos afirman que el avión se encontraba envuelto en llamas desde antes de caer. Tal afirmación ha sido repetida constantemente, creando así una versión distinta a la oficial. No fue un accidente, fue resultado de un plan en contra de aquellos que iban a bordo del avión.
Lo ocurrido significó un gran golpe para el Felipe Calderón, tanto moral como político, ya que era uno de sus personajes más allegados. Con ese suceso, el presidente debe temer por su propia seguridad. Las medidas de seguridad se deben aumentar, pues no solo se trata del fallecimiento del secretario de Gobernación, sino también de civil que sin tener culpa de nada perdieron la vida, aunque a estos no se les menciona.
Hace algunos años, las escuchar la palabra atentados, uno pensaba en personas con túnica, países de otro continente, pero jamás en el propio. Hoy es una realidad que México está viviendo. La situación está empeorando y no solo la económica, sino también en cuestiones de seguridad. Este país necesita un cambio en su estructura, pues hasta el mismo gobierno es presa de sus propios atentados.

1 comentario:

Alma Karla dijo...

"Ahorita" es una palabra que no existe en el diccionario. Le ruego que la cambie por ahora.

Mucho cuidado con la puntuación. Aquí usted comenta con un tono demasiado personal. Le faltó un talante más serio.

Su conclusión resulta muy facilista. Ojalá hubiera investigado con mayor profundidad.