viernes, 29 de enero de 2010

Crítica sobre fotografías de Haití



En la página del New York Times se exhiben fotografías sobre la situación en que se encuentra Haití después del terremoto que lo sacudió. En general son imágenes que muestran desesperación, y el dolor de la gente. En todas las fotos aparece por lo menos una persona que acompaña el fondo de estructuras deshechas.


Se puede ver la impotencia de los habitantes y su lucha por conseguir un poco de ayuda, de comida. Se muestra un país devastado. Rostros de desesperanza y llenos de dolor.


En general las imágenes reflejan lo mismo; dolor y devastación. No hay historias en particular, solo muestra a grandes rasgos la situación en la que se encuentra el país. Al ser un periódico norteamericano, se enfocan en mostrar apoyo de sus compatriotas más que de la ayuda internacional que ha existido.


Se sabe que hay miles de muertos en la catástrofe y los periodistas se han encargado de mostrar las pilas de cadáveres que hay. El mostrar la realidad es informar pero al parecer esto se ha balanceado más hacia el morbo de la gente.


Hay una foto en la que aparece una chica que ha sido rescatada después de 15 días de vivir sin alimento ni alimento. Alrededor un montón de periodistas captando el momento, obstruyendo el trabajo de los paramédicos. Esa foto será la misma en muchos medios informativos. Sólo se enfocan en un aspecto en lugar de abarcar más situaciones.


En general las fotos son de buena calidad y ha podido capturar momentos claves.

jueves, 28 de enero de 2010

El agua, un problema social

Actualmente el tema del agua se ha vuelto complicado, ya que se habla de una pronta escasez de agua y que las próximas guerras serán por el preciado líquido. Sin embargo, para la gran mayoría estas advertencias no son suficientes. Existen comunidades en donde el agua es escasa, lugares donde son muy cuidadosos con su uso. En cambio, hay poblaciones en donde desperdician el agua, sin ser consientes de lo que eso significa.

El micro reportaje mostrará la irresponsabilidad de las personas que desperdician el agua. A través de imágenes que denuncien la inconsciencia de aquellos que hacen mal uso del líquido vital, mostrando lugares de la ciudad de Cuernavaca que ilustren tal situación. Se realizará entre la última semana de Enero y la primera de Febrero del año 2010.

La escasez de agua es un problema social que el incumbe a todos y que debe ser tomando con seriedad y responsabilidad al cuidarla y no desperdiciarla. Desgraciadamente la población no se ha percatado de lo delicado que es el asunto a pesar de la gran variedad de publicidad que se le ha hecho para concientizar a los demás. El fotoperiodismo denuncia este tipo de irregularidades y es lo que se pretende hacer mostrando el desperdicio del agua.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Artículo II




NUEVA LEY DE SEGURIDAD


El país está pasando por una mala racha. Por un lado, se encuentra la crisis económica del vecino del norte que nos afecta directamente. Por otro, la situación de inseguridad que aqueja a la población y que se ha vuelto un problema preocupante y difícil de combatir, pues se ha salido del control del estado.
La comisión de Seguridad Pública de la Cámara de Diputados ha aprobado en lo general la nueva Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Con esta ley se busca crear centros de información y prevención del delito y nuevas reglas en centros que combate la delincuencia.
La realidad es que aunque se creen muchas leyes contra la delincuencia, ninguna de éstas tendrá sentido si no se implementan como debe de ser. El principal problema en México, es que los índices de corrupción son muy elevados. Las mismas autoridades se corrompen y colaboran con grupos delictivos, evitando la captura de los responsables, ya que cuentan con protección de los mismos integrantes de seguridad.
La sociedad ha dejado de creen en sus autoridades, pues éstas velan por sus propios intereses, dejando a un lado su labor; brindar seguridad al pueblo. Aunque no se debe culpar solo al Estado, ya que la corrupción es practicada por los mismos ciudadanos, como cuando se soborna a alguien para obtener beneficios especiales a cambio.
Es importante que la sociedad contribuya evitando caer en actos corruptivos, pues aunque existan leyes especializadas y centros contra la delincuencia, de nada servirá si los ciudadanos contribuimos en que el Estado se deje sobornar y corromper. Hay que actuar y exigir nuestros derechos.

Artículo I


BAJO JUÁREZ



Ciudad Juárez ha llegado a ser conocida a nivel mundial, pero esto no es algo de lo que podamos enorgullecernos, pues la razón de su fama es triste y preocupante. Desde hace 15 años, esta ciudad fronteriza ha sido blanco de asesinatos de mujeres y niñas. Autoridades y medios de comunicación han tratado de encubrir la situación que se vive en tal ciudad, aparentando tener el control de las circunstancias.
Desde 1993, las mujeres de Juárez han sido víctimas de asesinos que sin piedad alguna abusan sexualmente de ellas, las torturan, mutilan y finalmente les priva de la vida. Esta práctica se ha repetido en más de 400 mujeres, quienes un día salieron de su casa y que jamás volvieron.
Muchas son las teorías sobre los posibles responsables de estos actos crueles, pero la verdad es que ha pasado más de una década y el gobierno no ha conseguido indicio alguno sobre los responsables de tales asesinatos o por lo menos eso han hecho creer. Son cientos las familias lastimadas por la muerte de alguna de estas mujeres, a quienes no se les han dado respuesta alguna sobre la situación, prometiéndoles una ayuda que jamás recibieron.
Aunque es conocida la situación que se vive en Juárez, las cosas no han cambiado, a pesar de que así lo hagan parecer, ya que en los medios de comunicación se ha dejado de tocar el tema, haciendo pensar que las circunstancias han mejorado. La ciudad está lastimada y vive bajo el temor de lo que puede pasar con sus mujeres. La sociedad mexicana no pude quedar indiferente ante tal situación. Se trata de nuestras gente que está viviendo en un ambiente complicado, lleno de violencia y no somos ajenos a él.
Queda claro que la corrupción del país ha sobrepasado los límites. Existe una incapacidad de las autoridades para proteger a los ciudadanos y mantener el orden que la sociedad exige. Ya basta de autoridades corruptas que no han sabido cumplir con su trabajo. Quejarse no es suficiente. Se debe alzar la voz y exigir al Estado, brinde la protección que la sociedad necesita. No más muertas.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Editorial


Rinden homenaje a Juan Camilo Mouriño en diferentes partes del país. Después de que el pasado martes se desplomara el avión en el que viajaba el Secretario de Gobernación, en el cual éste y otras personas perdieron la vida.
La aeronave XCVMC, tipo Learjet 25 de la Secretaría de Gobernación que viajaba desde San Luís se desplomó, en plena ciudad dejando calcinadas a personas que transitaban por esas calles, heridos y a muchas personas sorprendidas por la magnitud del accidente y por la importancia que tenían las personas que viajaban en esta nave.
Viajaban junto a Mouriño el Asesor Presidencial para temas de seguridad, José Luis Vasconcelos quien fue el encargado de combatir el narcotráfico durante varios años
Hasta ahora las cifras dicen que las nueve personas que viajaban en el avión fallecieron, cinco más que en ese momento transitaban por el lugar, además de los 40 heridos que igual por mala suerte se encontraban en el lugar de los hechos.
Aunque se ha manejado como un accidente, testigos afirman que el avión se encontraba envuelto en llamas desde antes de caer. Tal afirmación ha sido repetida constantemente, creando así una versión distinta a la oficial. No fue un accidente, fue resultado de un plan en contra de aquellos que iban a bordo del avión.
Lo ocurrido significó un gran golpe para el Felipe Calderón, tanto moral como político, ya que era uno de sus personajes más allegados. Con ese suceso, el presidente debe temer por su propia seguridad. Las medidas de seguridad se deben aumentar, pues no solo se trata del fallecimiento del secretario de Gobernación, sino también de civil que sin tener culpa de nada perdieron la vida, aunque a estos no se les menciona.
Hace algunos años, las escuchar la palabra atentados, uno pensaba en personas con túnica, países de otro continente, pero jamás en el propio. Hoy es una realidad que México está viviendo. La situación está empeorando y no solo la económica, sino también en cuestiones de seguridad. Este país necesita un cambio en su estructura, pues hasta el mismo gobierno es presa de sus propios atentados.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Muertes a la orden del día


A la sociedad ya no le sorprende leer en el periódico las muertes suscitadas diario, se ha vuelto parte de la cotidianidad en medio del ambiente de violencia que se vive en el país. La gente no puede estar tranquila al salir a la calle porque nada le asegura que volverá.

Con el asesinato del subprocurador de Asuntos contra la Delincuencia Organizada de la Procuraduría General de Justicia de Morelos, Andrés Dimitriadis Juárez queda expuesto que ni las mismas autoridades están aseguradas. El país ha sido tomado por grupos delictivos y de narcotráfico. El gobierno ha perdido el control y ha enfrentado una dura lucha contra ellos. Pero aquí el principal problema es que los mismos agentes de seguridad se involucraron con narcotraficantes y es por ello que éstos están enterados de cada movimiento que se podría tomar en contra suya.

En el caso de Dimitriadis, no se sabe con exactitud cuáles fueron las razones de su asesinato, pero no es necesaria una investigación a fondo para poder imaginar los motivos, ya que era el encargado de las investigaciones sobre grupos delictivos dedicados al narcotráfico, secuestro y extorsión. Si esto le sucede al subprocurador, qué puede esperar la sociedad.

Pero esto no es todo y es que en lo que va del año han sido ya 3 los mandos oficiales ejecutados en el estado de Morelos a causa del crimen organizado. Y es que la mafia está más arma y preparada que la policía misma, habiendo una lucha desigual entre estos dos.


Es necesario que se tomen medidas extremas para la recuperación del país. La sociedad ya no confía en sus autoridades, no hay imagen pública en quien se pueda creer. Tal vez la militarización sea ante la situación la opción más viable para disminuir la ola de miedo y violencia que estamos viviendo.

martes, 28 de octubre de 2008

Marcha contra la inseguridad

El blanco inunda las calles



Bajo el sol que caracteriza a la ciudad de la eterna primavera, se encontraba una multitud situada en el estacionamiento de Mega la Selva. A la cita acudieron familias de todas los estatus sociales, personas que impacientes esperaban las órdenes de los organizadores para comenzar el recorrido en contra de la inseguridad.
A las 7:00 P.M. en punto, como se había anunciado, comenzó la marcha. Los presentes iniciaron a avanzar con total tranquilidad. El ambiente era pacífico, tanto por el orden que había entre los presentes, como por el blanco que resaltaba en la ropa de los mismos, y es que pocos eran los que no acataron las instrucciones de la vestimenta.
Había tantas personas en la protesta, que mientras el inicio de la fila ya estaba en Calzada Leandro Valle, aún había quienes seguían saliendo del estacionamiento. De pronto, el paso se interrumpía por unos instantes, para después poder continuar con el recorrido. El ritmo al que se avanzaba era tomando en consideración toda la gente que se dirigía hacia el mismo destino.
Auque una de las peticiones hacia los participantes fue llevar una veladora de papel, hubo distraídos que por alguna razón no pudieron llevarla, pero esto no fue pretexto para no encender la llama contra la inseguridad, pues sobre Calzada Leandro Valle, a altura de la calle Cuautla, se localizaba una mesa llena de botellas de agua y veladoras, artículos que se les proveía a todo aquel que se acercará y lo pidiera.

Y los medios… también marcharon

A lo largo del trayecto, las cámaras hicieron notar su presencia; cubrían la nota para todos los medios de comunicación; fotografiando y filmando a aquella ola blanca que inundaba las calles. Principalmente se encontraban en el inicio de la marcha, donde los empresarios y organizadores encabezaban la protesta. Como disgusto hacia todo ese flash que empapaba a estas personas, hubo alguien de entre la sociedad civil que descontentó gritó: “¡ya no posen!”. A lo que su esposa lo trató de tranquilizar con un jalón de brazo, mientras que a aquellos que “les quedó el saco” comenzaron a reírse.
A pesar de que la marcha no tendría que haber tenido ningún tinte político ni ideológico, es notable que lo habían, pues sino fuera así, esos empresarios que se encontraban al tanto de las cámaras, hubieras actuado como cualquier otro presente, mezclándose entre los civiles, pero no fue así y en lugar de ello se mantuvieron en su lugar como “líderes”.
Al llegar a la primera glorieta localizada en Calzada Leandro Valle, nos encontramos con policías estatales que resguardaban el área. Nos detuvimos por unos instantes y volvimos a avanzar. A la altura de la segunda glorieta, se encontraba una mesa con más agua y veladoras. Aunque la mayoría de las personas salieron desde el inicio, hubo quienes prefirieron esperar a que la marcha llegara a ellos y se integraron sobre el puente Porfirio Díaz.

Estamos juntos

Al haber transcurrido más de media hora de recorrido, el clima comenzó a bajar ligeramente su temperatura. En el rostro de las personas se notaba el compromiso que sentían al haber asistido al evento. Pequeños caminaban de la mano de sus padres, bebés entre brazos dormían al compás de los pasos, ancianos con pasos delicados se unieron al llamado por un país seguro. Un hombre que caminaba a lado de quien esto escribe, preguntó a una señora: “¿vienes sola?” a lo que ella, con una sonrisa respondió: “No. Vengo con todos, porque todos estamos juntos.”
Al pasar el puente Porfirio Díaz, un miembro se unió a la marcha, alguien no muy apreciado por los demás. Se trataba de una motocicleta que a manera de necedad decidió que la marcha no le era un impedimento, por lo que pasó por en medio de los civiles, creando un molesto ruido que por supuesto sobresalía entre todos. Las personas disgustadas por tal evento, comenzaron a quejarse por la inconciencia del conductor gritándole se saliera de la marcha.

Casi llegamos

La marcha llegó a un semáforo, que aunque radiaba una luz roja, de nada sirvió dicha señal de alto, pues la sociedad civil continúo su paso para incorporarse a la Calle Arista. La mayoría de los negocios que se encontraban a los lados se encontraban cerrados, eran muy pocos aquellos que sus cortinas estaban arriba y en servicio. Aquellos que se encontraban dentro de los negocios, ya fueron clientes o dueños, observaban atentamente a la multitud blanquecina que pasada frente a sus hijos.
Desde el balcón del Hotel Roma, encontrado en la misma calle, reporteros se encontraban fotografiando y grabando a todos los civiles. A esta altura los murmullos que se escuchaban al inicio de la marcha, habían subido la intensidad de su volumen, por lo que hubo quienes se quejaron, pues afirmaron: “dizque la marcha es silenciosa”. Y ya con una razonable distancia recorrida, el olor a humanidad comenzaba a percibirse.
A la altura de la Cámara de diputados, había una mesa más, con agua y veladoras. Sin embargo, la instrucción era que los pequeños portaran lámparas, para evitar incidentes. Dos pequeñas que caminaban a lado de su madre con una bandera en la mano cada quien, comenzaron a prender sus lamparitas, apuntando hacia todos lados, acto que hizo su madre las regañara y les ordenara apagarlas.
En la calle Morrow, esquina Matamoros, había una tienda de ropa, que aunque no se unió a la marcha por encontrarse abierta, sí apoyaba la causa, pues arriba de la ropa de su cortina, había dos banderas entre cruzadas: la mexicana y una blanca. Unos metros más adelante, en un negocio de comida, una pareja que estaban sentados dentro del local, movían globos blancos como muestra de apoyo.
Casi llegábamos a nuestro destino; el sonido de las palomas comienza a escucharse y se mezcla con el ritmo de los tambores de aquellos jóvenes que se encuentran en el zócalo cada semana tocando tales instrumentos. A medida que nos acercamos, el volumen de los sonidos es cada vez más fuerte, aumentando la emoción de llegar a nuestro destino.
Al llegar a la altura del zócalo, los maestros no pusieron resistencia ante nuestro paso, e hicieron a un lado las mantas que usualmente bloquean la calle. De lado del Kiosco, había gente y periodistas que observaban la marcha. Y como estrellas de cine, los flash estaban sobre nosotros. Caminamos entre los profesores, mientras que ellos, sentados o de pie nos veía transitar. Algunos de ellos se unieron a la fila, otros más, solo observaban.
Aunque el recorrido establecido era entrar por el lado del Palacio de Cortés, hubo quienes por cortar camino por otros caminos para llegar más rápido al destino. Ante tal situación, una mujer comenzó a gritar: “es por aquí, no por allá… parece venados”.
Eran las 8:10 y Plaza de Armas comenzaba a llenarse, más gente seguían llegando. Cinco minutos después la gente comenzó a prender las veladoras, aunque aún no era momento. En el ambiente se respiraba la emoción de estar ahí, la gente paciente tomaba un lugar y esperaba a recibir instrucciones. A las 8:21 el cielo comenzó a amenazar con lluvia. Mientras tanto, un hombre y una mujer gritaban apagarán las velas pues aún no era tiempo de prenderlas. La voz se corrió y todos hicieron caso.
Entre el murmullo de los presentes, sobresalía el llanto que algunos niños, a estas alturas la marcha no era para nada silenciosa. A las 8:23 comenzaron a avisar prendieran las velas y rápidamente una tela de llamas cubrió la plaza. Dos minutos después apagaron las luces. Ahora, la única luz que nos iluminaba era la de las veladoras, llama que simbolizaba la esperanza y necesidad de un México seguro.
Con las veladoras en la mano apuntando hacia el cielo, El Himno Nacional Mexicano comenzó a entornarse. Se sentía una emoción indescriptible, tanto que la que esto escribe no podía cantar, pues su garganta se cerró encontrándose al borde de las lágrimas. Todas las clases sociales estaban reunidas en el mismo lugar, por una misma causa. Al terminar el Himno, la gente comenzó a gritar, con un orgullo implacable ¡Viva México! Mientras que había quienes reclamaban a los que tiene el mando ¡Si no puede, renuncien! Los gritos continuaron por unos minutos. Al terminar la gente comenzó a retirarse, mientras que otros dejaban sus veladoras prendidas a lado del asta bandera.
Mientras que algunos reporteros entrevistaban a los participantes de la marcha, había otros que comenzaban a apagar sus cámaras. Al preguntarle al señor Antonio Tapia porqué había acudido a la marcha, comentó: “Necesitamos una autoridad sin tanta corrupción, por las leyes justas, no nada más sean para el ignorante y el pobre, sino en general… que el gobierno tome medidas, pues todos andamos con mucha tentación en todas partes… nadie se siente seguro ni en su misma casa”
La sociedad civil rompe el silencio y hace un llamado a las autoridades por un país más seguro. La soberanía se encuentra en el pueblo y se cede a aquellos que lo representan para mantener paz y equilibrio social, sin embargo esto no está sucediendo. Por ello es preciso que se haga algo al respecto, pues la delincuencia e inseguridad van en incremento. Nadie se siente seguro y no se puede confiar en nadie, ni en las autoridades, pues son ellas mismas las involucradas en la delincuencia.